La Habana, la capital de Cuba es una ciudad encantadora, no tanto por sus calles descuidadas, sus automóviles de los cincuenta, ni por sus playas, sinó por sus habitantes, que con sus muestras de cordialidad y felicidad hacen de la estancia en La Habana una divertida aventura.
La ciudad, herencia de piratas y galeones, de revolucionarios, de ilustrados, de santeros, de aventureros, de soñadores, de mercaderes, de esclavos, de conquistadores, de jugadores y del oro y el ron, fue fundada según cuenta la leyenda en 1519. El mito cuenta que los conquistadores españoles eligieron un pequeño puerto natural y bajo una ceiba vieja celebraron la primera misa y el nuevo asentamiento recibió el nombre de San Cristóbal de la Habana.

Para empezar a disfrutar de La Habana andando te sugerimos empezar desde el punto de creación de la ciudad, la Plaza de las Armas, delante de la ceiba y el Templete (edificio neoclásico que se puede visitar pagando una entrada de 1 euro, aunque es muy pequeño, vale la pena escuchar toda la explicación de la guía y hacerle todas las preguntas que se quieran).
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