El desastre militar del Monte Arruit

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A unos 30 km al sur de Melilla se sitúa el Monte Arruit, un nombre que a la mayoría de españoles de hoy no les dice nada, pero que para los de antaño se convirtió en sinónimo de masacre. El 9 de Agosto de 1921 la España de Alfonso XIII se encontraba en plena campaña de conquista de la región marroquí de El Rif. La campaña, mal planificada y peor ejecutada por los altos mandos militares, se saldó con más de 13.000 soldados españoles muertos, en una de las derrotas más traumáticas y humillantes de la historia del país.

La colonización de Marruecos

Año 1906. En plena carrera europea de colonización de África, Francia y España negociaron con Alemania y consiguieron el protectorado compartido de Marruecos. En el caso de España se trataba en realidad de una especie de subprotectorado, una cesión por parte de Francia de la administración colonial de una franja del norte del país. El sultanato de Marruecos en su conjunto había quedado en 1912 bajo dominación francesa merced al Tratado de Fez, culminándose así varios años de paulatina penetración colonial en el país magrebí. Francia cedió a España la administración de un 5% del territorio marroquí, unos 20.000 km² que incluían la región montañosa de El Rif.

El Rif

Se trata de una región tradicionalmente aislada y desfavorecida. Sus habitantes son bereberes. Se llama “rifeños” especialmente a las tribus del Rif central en torno a Ketama. Los J´bala, tribus de habla árabe más que bereber, vivían en el extremo occidental del Rif, cerca de Tetuán. No obstante, la denominación de rifeño se refiere a cualquiera de los habitantes de toda la zona montañosa del norte de Marruecos. Se decía que el rifeño era austero, belicoso, vengativo, celoso de su independencia y un enemigo temible. David S. Woolman escribió: “A buen seguro que ninguna potencia imperialista o colonial del mundo ha encontrado jamás enemigo tan formidable como los beréberes del Marruecos español“.

El Rif se convirtió desde el principio en un hervidero de problemas para España, dando lugar a continuas revueltas que provocaron varios desastres militares y humanos, como el de la batalla del Barranco del Lobo. Tras la relativa calma vivida con motivo de la Gran Guerra, volvió la acción a la región. El general Berenguer fue enviado para intentar dividir El Rif en dos zonas. En 1920 las tropas españolas tomaron varias ciudades, y el general Silvestre, amigo personal de Alfonso XIII, regresó a Marruecos y se dedicó a hacer la guerra por su cuenta, sin hacer caso de Berenguer.

Comienzo de la campaña militar

La Comandancia Militar de Melilla disponía de unos 25.700 efectivos, en apariencia más que suficientes para someter El Rif. Sin embargo, la gran mayoría de los soldados eran reclutas sin experiencia ni motivación de luchar en África; corrían entre sus filas historias terroríficas de atrocidades cometidas por los moros en batallas anteriores. Los mandos no eran mucho más combativos, y la corrupción planaba a sus anchas entre la oficialidad.

Silvestre no tuvo en cuenta los informes de sus espías, que hablaban de repliegue de un gran número de rifeños armados hacia las montañas, y alentado por el Rey, inició una estrategia de conquista masiva de la región, creando pequeños puestos defensivos (blocaos) a lo largo y ancho del avance español. La mayoría de estos puestos defensivos se encontraban guarnecidos por un total de entre doce y veinte hombres, aunque algunas posiciones, como Batel, Buy Mellan o Annual, sobrepasaban los ochocientos.

Así pues, la penetración española alcanzó los 130 Kms. hasta Buy Meyan y Annual, salpicados de pequeños puestos defensivos que dilataron la cadena de suministros al límite de su capacidad. Estos puestos defensivos no eran autónomos, y requerían de entregas constantes de agua y alimentos, que eran proporcionados por pequeños transportes en mula, a todas luces vulnerables a un ataque enemigo.

Precisamente, uno de los principales problemas de la estrategia del general Silvestre fue que creó pequeñas islas defensivas totalmente aisladas entre sí y rodeadas por un océano de tierras inhóspitas, controladas por el enemigo. Al producirse el desastre, estas pequeñas posiciones quedarían irremediablemente perdidas.

Mientras tanto, la cábila (tribu) de Beni Urriaguel, al mando de Abd-el-Krim, se había estado preparando, y atacó las posiciones españolas el 17 de julio de 1921. Abd-del-Krim, periodista y abogado de derecho musulmán, predicaba la Guerra Santa contra el enemigo, y consiguió un alto grado de anexión de las diferentes tribus de El Rif a su causa. Al día siguiente, los rifeños habían cortado el suministro de agua, e iniciaban la toma de los puestos defensivos.

El desastre de Annual

El general Silvestre replegó la avanzadilla de su ejército, unos 5.000 hombres, y lo concentró en Annual. Sobre ellos iban a lanzarse unos 18.000 rifeños al mando de Abd el-Krim, armados con fusiles y espingardas. El Alto Comisionado de Berenguer prometió por radio la llegada de refuerzos desde Tetúan, pero Silvestre no esperó. Con suministros de agua para un solo día y comida para otros cuatro, el general decidió evacuar el campamento a los fuertes de Ben Tieb y Dar-Drius, posiciones mucho más defendibles al tener fácil acceso al agua.

La retirada acabó en tragedia; los rifeños habían ocupado los caminos de huida y comenzaron a disparar a las columnas españolas en cuanto abandonaron Annual. En éstas cundió el pánico e inmediatamente abandonaron sus posiciones defensivas, con lo que se produjo una desbandada general que provocó el desastre final, culminado con la muerte de más de 4.000 soldados del ejército español. El propio general Silvestre moriría en la huida, aunque hay fuentes fiables que dicen que se suicidó en su propia tienda, viendo el desastre que se avecinaba.

Cuando los escasos supervivientes contactaron con la retaguardia, el pánico se extendió, tanto por la evidente desmoralización de los derrotados, como por los horrores que contaban. La derrota de Annual provocó además la defección del resto de la cábilas que hasta ese momento eran afectas a la causa española, y que se unieron a los rebeldes espoleados por la idea de venganza y las ansias de botín. Los pequeños blocaos (fortines) españoles quedaron sumergidos en un mar de enemigos.

Mercaderes, soldados, colonos, todos huían en dirección a Melilla. Los enfermos, los agotados, eran abandonados a la furia de los cabileños. Las posiciones de Buy Meyan, Izumar, y Yebel Ubdia fueron barridas. En Ulad Aisa, Dar Haes Busian y Terbibin, las guarniciones fueron asesinadas. La guarnición de Dar Quebdana negoció la capitulación; tras la entrega de las armas, fueron descuartizados con toda crueldad. La de Timyast y Sidi Abdallah huyeron hacía Tizi Johoren, pero los soldados fueron abatidos en la huida.

El Monte Arruit, otra matanza

El general Navarro fue el encargado de ir al encuentro de los hombres que escapaban de Annual e intentar reorganizarlos. Tras seis días de agotadora marcha, los restos de la columna del general Navarro alcanzaron las murallas de Monte Arruit, donde se refugiaron y prepararon la defensa ante un inminente asalto del ejército rifeño. A pesar de estar a tan sólo 30 Km. de distancia del fuerte de Melilla, el Monte Arruit estaba totalmente aislado de ayuda española, enteramente abandonado a su suerte.

Con la moral por los suelos, atendiendo a centenares de heridos y sin agua ni víveres, los defensores de Monte Arruit dependían enteramente de los suministros que pudieran lanzarles desde aviones provenientes de Melilla, pero los envíos casi siempre caían fuera del alcance de los españoles.

El Monte Arruit fue sitiado por los rifeños, y Navarro tuvo constancia de que ningún ejército iría a socorrerles. El nueve de Agosto la situación era tan insostenible que Navarro pactó la capitulación del fuerte: los españoles entregarían su armamento y a cambio se les permitiría retirarse a Melilla. Así se hizo, los soldados se deshicieron de todas sus armas y se alinearon en la puerta del fuerte junto con heridos y demás habitantes de Monte Arruit, preparados para la penosa marcha hacia Melilla.

Sin embargo, los rifeños no respectaron el pacto y se lanzaron furiosamente contra sus enemigos desarmados; apenas hicieron prisioneros, y sobre los restos del campamento quedaron más de 3.000 cadáveres, pudriéndose al sol. Allí permanecerían durante meses, hasta que la zona fue de nuevo recuperada por el ejército español, esta vez aliado con el francés para acabar con la dura resistencia bereber.

Cadáveres españoles en el Monte Arruit, en 1923

Cadáveres españoles en el Monte Arruit, en 1923

Consecuencias del desastre

Tras los desastres de Annual y Monte Arruit, el prestigioso general Picasso recibió el encargo de investigar el descalabro militar y depurar responsabilidades. Sin embargo, no debía implicar a ningún miembro del alto mando como responsable de lo acontecido. Los máximos responsables: Alfonso XIII, la cúpula militar y política españolas fueron obviados en la prensa censurada, y la responsabilidad finalmente cayó sobre los altos mandos muertos en campaña. Tampoco pagaron por su responsabilidad los empresarios españoles implicados en la venta de armas a los rifeños, y ninguno de los sucesivos sistemas políticos puso interés en esclarecer el asunto.

Sin embargo, el pueblo sabía, y una nueva hornada de mandos militares también sabía. Mientras la monarquía sufría el mayor desprestigio en siglos, se forjaban leyendas como la carga de caballería suicida comandada por el hermano pequeño de un Primo de Rivera que, a la postre, facilitaría a su hermano Miguel el golpe de Estado de 1923, tras el cuál disolvió el Gobierno y el Parlamento e implantó un régimen dictatorial dirigido por un Directorio Militar.

Geoffrey Regan escribe sobre el Desastre de El Rif: “Las cifras de bajas oscilan según la fuente, pero incluso las Cortes admitieron más de 13.000 muertos, aunque la cifra más probable sea la de 19.000, ya que los rifeños no hacian prisioneros. Las pérdidas en material incluyen 20.000 fusiles, 400 ametralladoras y 129 cañones; todas las inversiones españolas en el norte de Marruecos —ferrocarriles, minas, equipamiento agrícola, escuelas, puestos militares, etc— se perdieron en cuestión de días.

Visitar el Monte Arruit hoy día

De aquel campamento hoy no queda nada. El pueblo de Monte Arruit se ha extendido sobre sus ruinas. Sólo hay un curioso vestigio, una construcción junto a un manantial: la antigua aguada de la posición española, el lugar donde cada día debían acudir los soldados para reponer el agua del campamento. En la actualidad es una construcción tranquila, donde suelen chapotear los muchachos del pueblo.

Para visitar el Monte Arruit se hace imprescindible ir en todo-terreno debido a la mala calidad de las carreteras de la región. Una primera parada al salir de Melilla, una vez tengamos los papeles en regla en la frontera de Beni Enzar puede ser Nador, considerado el extremo oriental de la región. Nador es una próspera ciudad ubicada a tan sólo 15 kilómetros de Melilla y en la que ya se respira el ajetreo marroquí. Es famosa por su actividad contrabandística aunque no es peligrosa. Allí se puede hacer compras en sus diversos mercados.

Desde Nador nos hemos de dirigir hacia el sur por la N2, donde iremos encontrando pintorescos y remotos pueblos ideales para hacer compras de productos artesanos y probar la gastronomía más genuina de la región. Haremos un alto en lugares como Selouane, Monte Arrui (Mont Aroui) o Tiztoutine. Sitios llenos de historia y escenarios del desastre de Annual. En Melilla ciudad y en su aeropuerto podemos alquilar fácilmente un coche en las oficinas de las principales operadoras como Hertz, Record Rent a Car o Easyjet.

Fuentes:

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Sobre el autor

Manuel

"Una frontera no es más que la separación entre la locura de unos y la de los otros."

9 Comentarios a “ El desastre militar del Monte Arruit ”

  1. Muy interesante y, sencillo y claro de leer.
    Lectora agradecida
    Laura

  2. esta manera de escribir y mnifestar lo intimo me encanta. me siento yo rifeno, al leer estas paginas escritas por aquellos con quien repartimos historia dramatica pero tambien muy humana, que slgo de mi piel para encorporarse com ser humano como este espanol que me habla sin conocerme pero tambien sin conocerlo/
    es posible algun dia organizar un encuentro entre intelectuales marroquies y espanoles solamente para decir uno a otro perdoname.

  3. despues de la guerra españa ha ayudado a los refinios para separar de marruecos (republica del rif) y asin esta haciendo ahora para el sur de marruecos. para todo esto sr el ouali mohamed no creo que va venir un dia para decir uno a otro “perdoname” al contrario las cosas estan peorando cada ves mas.

  4. La Historia se repite nuevamente: “Los máximos responsables: Alfonso XIII, la cúpula militar y política españolas fueron obviados en la prensa censurada, y la responsabilidad finalmente cayó sobre los altos mandos muertos en campaña”. “Sin embargo, el pueblo sabía”.
    Hoy nuestros maximos responsables (de todos los colores politicos)tambien nos han llevado al desastre, aunque afortunadamente, al economico, social y de valores morales y no al de la masacre. ¿Tambien quedaran hoy sus “crimenes” impunes? ¿No se levantará la nacion española con voz clara y digna en contra de “Los maximos responsables”?. ¡¡España es merecedora de mejor destino!!

  5. Buen artículo o post. Lastima que termine con un comentario de recorrido turístico…

  6. LOS RIFEÑOS SON FUERTES,como decir…en esta batalla no gana la inteligencia, la tecnologia,la estrategia escrupulosa. Gana el espiritu,gana la supervivencia, gana la casta,la dureza…lucharon como los indios con los cowboys, pero en esta ocasion ganaron. Yenah noha

  7. Sí, fue dramático. Los rifeños hicieron lo que debieron, como cualquier pueblo que ve su tierra y su modo de vida invadido por extraños armados. Lo siento por los soldados rasos, llevados allí a la fuerza, en levas, sacados del campo, de los pueblos, donde en su inmesa mayoría vivían tan míseramente como los propios rifeños, a los que les unía más de lo que les separaba, y lo sabían. ¿Saben ustedades que cuando estaban cercados en el fuerte de Monte Arrui hubo soldados que gritaron “¡¡matemos a los oficiales¡¡” y fueron represaliados duramente por sus mandos?; eso da una idea de lo que tenían los rifeños enfrente; oficiales fatuos e ignorantes y soldados sin la más mínima motivación para combatir porque sabían o intuían que su presencia allí era injusta. Luego vino la reconquista del Rif con sus desastres para los rifeños……

  8. He tenido conocimiento de este tragico pasado para ambos bandos a traves de un libro muy bonito y bien narrado ,en el cual te sientes dolido por todo lo injustamente por ambos paises ocurrido. A quien le interese el libro se titula Cuando leas esta carta.A sido premio 2011 de Circulo de lectores.Son narraciones que te hacen ver el horror del pasado y el del presente, que nunca nos vamos a dar cuenta de lo corta que es la vida y de la manera que la desperdiciamos, QUE TODOS SOMOS SERES HUMANOS. gracias.

  9. Mi abuelo murió en Anuar,lo dieron por desaparecido.Tenia 29 ańos era sargento y mi madre quedo huérfana con 9 meses.
    Yo estoy leyendo ese libro que recomienda Violeta,es muy agradable de leer.y te das idea de lo que paso
    Pero la historia se repite y seguimos con las guerritas en pleno siglo xxi

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