Cuando el sol cae sobre Manhattan
Se conoce como Manhattanhenge o Solsticio de Manhattan. Esta unión de la naturaleza y la civilización se produce una vez al año en la Gran Manzana. Si tienes la oportunidad de estar visitando la ciudad la última semana de mayo o los primeros días de junio, podrás ser testigo de un efecto como el que puedes ver en las fotografías.

El sol se alínea con las calles de este a oeste y el gran astro queda encuadrado entre los grandes rascacielos, tiñendo la ciudad de un potente naranja que envuelve la ciudad y se refleja en los cristales de los rascacielos neoyorquinos. Las calles para disfrutar de este fenómenos son entre la 14 y la 57, pero dicen que la mejor zona es la calle 42.
En realidad, el fenómeno se produce dos veces al año, una al anochecer, de la que ya hemos hablado y otra al amanecer. Para ver cómo el sol sale cual bola de fuego ajustado entre las calles de Manhattan, hay que estar en la ciudad entre el 5 de diciembre y el 8 de enero.
Como habréis podido observar, ambos fenómenos ocurren en fechas muy próximas a los solsticios de verano y de invierno.
El nombre de Manhattanhenge hace referencia al monumento neolítico de Stonehenge, que podemos visitar en Gran Bretaña. En esta misteriosa y milenaria construción hecha con enormes bloques de piedra, el sol sale y se alínea con el eje de la construcción cada solsticio de verano. Al atardecer, el fenómeno se repite a la inversa, atravesando esta vez el astro solar el eje del Woodhenge, donde los arqueólogos han hallado gran cantidad de huesos de animales y objetos prehistóricos que hacen suponer que este lugar se consideraba especial y en él se debían realizar rituales y celebraciones, seguramente relacionados con el solsticio y este fenómeno que aúnaba ya en la antigüedad astronomía y arquitectura.
Aquí podéis ver más fotos del Manattanenge
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