Consejos y permisos para viajar al Tibet
El Tibet fue un país indendiente (con algunas salvedades como las invasiones mongoles en el siglo XVII y la ocupación británica en 1904) hasta 1949. A pesar de estos ataques, el Tibet ha conseguido mantener su identida cultural, incluso actualmente y desde 1950, cuando China decidió apropiarse de esa independencia y ampararlo bajo el paraguas de la ‘Gran China’.
Esta invasión afectó a aproximadamente un millón de tibetanos y al propio Dalai Lama, que tuvo que exiliarse en la India. El éxodo comenzó, y más de 100.000 tibetanos abandonaron su país. Como dato sobrecogedor, podemos destacar la presencia de templos y monasterios, que pasaron de 2.700 en 1960 a apenas 8 en 1978.
La situación no ha mejorado, y la relación entre chinos y tibetanos sigue siendo tensa. Y nos lo han recordado este año con motivo de la celebración de los Juegos Olímpicos de Beijing.
El Tibet es una de las zonas más pobres de China y la mayoría de los tibetanos vive en las zonas rurales, porque las ciudades han sido colonizadas por inmigrantes chinos que buscan nuevas oportunidades de negocio en estas tierras. A pesar de la precariedad en la que vive la mayor parte de la población tibetana, este país ofrece una experiencia para los viajeros, que se contagian del misticismo y forma de vida tibetana, empapada de inmensos paisajes.
A menudo se le llama el ‘Tejado del mundo’ por su situación. En sus cumbres, el clima y las vías de acceso son duras, seguramente por eso hayan logrado conservar la esencia de su cultura, profundamente entrelazada con los principios budistas.
Aunque el ‘Gran Tibet’ incluye muchas provincias chinas y para llegar aquí no se necesita un permiso especial, lo que China reconoce como Tibet es solamente la Región Autónoma de Tibet. Para acceder a su capital, Lhasa, se necesita además del visado chino, un permiso especial, que debido a las críticas se está valorando su supresión. Lo más curioso de este permiso es que lo tramitan algunos hoteles, albergues y agencias de viajes, que lo incluyen en el precio del billete, de manera que en vez de costar unos 6 dólares (su precio oficial), pasa a unos 60 dólares americanos, en concepto de gastos de gestión.
La mayoría de viajeros llegan a Lhasa desde Pekín o las capitales de las provincias de Sichuan, Qinghai o Yunnan, pero con la puesta en marcha del tren que llega hasta Lhasa, ha mejorado el acceso al Tibet desde otros puntos como Shanghai o Xian.
Hay gente que asegura haber viajado al Tibet sin este permiso, y puede ser verdad, pero es un riesgo que corres. Si te paran en un control, muy probable si viajas por aire, pueden negarte la entrada y obligarte a regresar a tu punto de partida.
Una de las principales preocupaciones de los viajeros que visitan Tibet o Nepal es el mal de altura. Lo cierto es que afecta de diferente manera a cada persona. Los síntomas más comunes son dolor de cabeza, náuseas o mareos. Para evitar o aliviar estos síntomas es aconsejable estar en buena forma física y dormir las horas necesarias, para que el trastorno del sueño no agrave las molestias por la altura. Y sobre todo, tomate el viaje con tranquilidad, seguramente tengas sensación de cansancio, así que disfruta del paisaje, la ciudad y sus gentes durante los primeros días, pero sin hacer grandes esfuerzos.
No te pierdas:
- El mercado y la Zona del Barkor: Es imprescindible.
- Los increíbles paísajes de montaña.Los lagos Nan-Tse y lagoYam-drok son espectaculares. Aunque ya hayas estado en otros lugares de alta montaña, los paisajes del Himalaya son realmente únicos.
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- Las costrumbres que los tibetanos han logrado mantener a lo largo de los siglos.
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- Los tractores autobús.
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