Para hacer un alto en la epoca invernal no hay nada como una Navidad caribeña. República Dominicana es un paraíso de aguas turquesas y playas de arena blanca, pero su historia de encrucijada cultural ha enriquecido sus tradiciones, siempre en constante cambio y con muchas curiosidades por descubrir.

Para empezar, la imagen de una Navidad nevada, más típica de los países anglosajones, se ha convertido en la estampa navideña por excelencia, pero no siempre es así en gran parte del planeta, donde es verano, tienen un clima mediterráneo o simplemente disfrutan de los climas templados ecuatoriales y tropicales.
En resumen, en República Dominicana no hay nieve en Navidad, pero el ingenio popular se las ha arreglado para coseguir ese punto blanco y frío con unos curiosos árboles sin hojas y pintados de blanco a mano. El adorno ha calado en gran parte de la sociedad porque es bonito, pero también porque resulta más económico que los ejemplares artificiales importados de otros países.
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