Asurbanipal cazando leones, en el Museo Británico de Londres
El Museo Británico de Londres alberga de manera permanente una de las colecciones más impresionantes de bajorelieves asirios que han sobrevivido hasta la actualidad.
Originales del Palacio Norte de Nínive, en la actual Irak, los bajorelieves muestran con asombrosa profusión de detalles la temática preferida de los reyes asirios de entonces: la cacerías de leones.
Asurbanipal (668-631 aDC), el más ilustre de los reyes asirios, se nos muestra en diferentes escenas de caza, hiriendo leones y siempre acompañado de su séquito que vela en todo momento por su seguridad. Incluso podremos apreciar escenas en que algún súbdito de Asurbanipal es herido por uno de los leones, momento en que aparece el gran soberano para castigar al felino.
En el reinado de Asurbanipal, el esplendor asirio era evidente no sólo en su poderío militar, sino también en su cultura y las artes. Asurbanipal creó la biblioteca de Nínive, la cual era la primera biblioteca que recogía y organizaba material de forma sistemática. En Nínive se recogió toda la literatura disponible en escritura cuneiforme en aquel entonces.
Algunas tablillas de la biblioteca de Nínive conservan las versiones más completas del poema de Gilgamesh, en los lenguajes sumerio y acadio. Otras eran usadas como diccionarios sumerio-acadio, mientras que algunas contenían textos sobre astronomía y astrología.
El juego más grande de tablillas se encuentra también en el Museo Británico, en Londres. Se trata de textos “proféticos”, que enseñaban a los escribas a interpretar el significado de lo que presenciaban.
Saboreando nuestra visita al Museo Británico
Si tenemos intención de visitar el British Museum en nuestra visita a Londres no hemos de escatimar en tiempo: sería una gran lástima dedicar menos de dos horas a la visita del museo, y es altamente recomendable dedicar toda una mañana o tarde, al menos.
Si no disponemos de tanto tiempo, aconsejamos centrar nuestra visita en un apartado concreto de las exposiciones: por ejemplo, visitando los bajorelieves asirios con toda tranquilidad, parándonos en el detalle de cada uno e intentando seguir el hilo de la historia que nos narran. Si, en cambio, les dedicamos cinco minutos en nuestro frenético recorrido por las salas del museo, es como si no hubiéramos visto nada.
También es recomendable que vayamos preparados con alguna documentación al respecto de la temática que queremos visitar: leámos sobre las particularidades de los relieves del friso del Partenón, de quien era Fidias, su escultor principal; llevémonos algún libro sobre la cultura asiria, es suficiente con breves explicaciones. Informémonos de las vicisitudes de la Piedra Roseta desde su descubrimiento, allá por el 1804.
Nuestra visita al Museo Británico cobrará otra dimensión, y será todo lo placentera que las obras allí albergadas merecen.
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