De camino hacia Paracas, en la region de Ica, pasamos por la desolada ciudad de Pisco - a la que debe su nombre el reconocido aperitivo peruano (hay quien lo atribuye a los chilenos) ”pisco sour” - con sus viviendas destruidas tras la sacudida del terremoto de agosto de 2007.
Desde la embarcación a motor que nos traslada hasta las agrestes islas Ballestas, un refugio natural desde el cual podemos contemplar todo tipo de fauna del ecosistema marino, como pingüinos de Humboldt, lobos de mar, pelícanos, cormoranes y simpáticos delfines, divisamos la primera de las misteriosas líneas de Nazca: el Candelabro.













